Si pudiera poner en una hipotética “balanza nacional”, las cosas buenas y las cosas malas de nuestro país, algunos (influenciados por pésima la situación actual) pensaréis que triunfan las malas. Otros como yo, sin embargo pensaréis que hay neutralizadores invisibles que hacen que la cosa se modere al menos en nuestra cabeza –yo lo llamo buena actitud-, y algunos otros utópicos, simplemente que “España va bien”.
Hoy voy a hablar de las cosas que calibran nuestra balanza nacional por el lado positivo.
Hoy apuesto por nuestra marca, por nuestras ganas y sobre todo por la buena actitud que la mayoría de los españoles mantenemos en esta situación que se evidencia tan incierta y me aventuraré a asegurar que los hombros arrimados, en vez de acobardar… estimulan.
En este sentido, son muchos lo que actualmente pasamos por una mala racha en el trabajo. Ciñéndome a noticias ofrecidas en diferentes medios, 90 de cada 100 personas en España se quieren cambiar de trabajo porque están hartos, y 25 de cada 100 directamente NO TIENEN ni trabajo.
Ése 90 de 100 (que ya nos podríamos quejar menos, pues por lo menos tenemos un trabajo mejor o peor), cobramos tarde o no cobramos hasta el mes siguiente, nos exigen mucho más a cambio de mucho menos, nos enfrentamos a malas formas y maneras muchas veces, hay cero ganas, cero incentivos, la buena predisposición se evade, las ganas se van por el lavabo y los peores enemigos de la motivación se toman el primer café de la mañana a nuestro lado para recordarnos lo desgraciados que somos…
¿Y dentro de toda esta desgracia desgarradora quién aparece para compartir nuestro café amargo de primera hora? Nuestros amigos, nuestra familia, nuestra pareja, ese amigo de inglés, francés o alemán que sólo ves 5 horas a la semana, esa peluquera o cocinera cuyo cuñado trabaja en un despacho muy importante, el portero de tu casa, tu mejor amiga y su padre, TODOS de pronto son tus aliados, son NUESTROS ALIADOS. Todos ellos así de pronto, de la nada, son más hombros y por ende más estímulos, más esperanza para que nuestro cambio llegue.
Es alucinante ver como gente de la que jamás esperamos nada se vuelca con nosotros y “nuestra desgracia”. Lo pongo entre comillas porque le quiero quitar peso. Muchos se irían felices a capar monos a la china antes de seguir trabajando en su actual trabajo, -¡Sí!-, son unos afortunados por estar vivos y tener un trabajo –¡También!-. Es fundamental mantener esta actitud hasta el día en que llegue el cambio, ¡porque llegará!
Dicho esto, vuelvo al tema de la gente que nos rodea y su generosidad. Es una auténtica maravilla ver cómo la generosidad fluctúa no sólo de boca en boca sino que también está en la cola del paro dejándose escuchar, en nuestros amigos, en la boca de nuestros familiares y parejas, en la frutería o la portería ¡incluso en la peluquería!
El proceder común de estos hombros altruístas al “tirar” de un contacto suele ser mediante la solicitud de tu CV en primer lugar, tus datos e e-mail. Posteriormente proceden al envío de tu CV al mail del "amigo/sobrino/tío/vecino" para ver qué se puede hacer, y no sólo eso, sino que para que la prueba de tal altruismo quede irrefutablemente constatada, suelen poner al interesado en copia, ¿No os parece la pera?
Estoy segura de que a muchos de vosotros os ha pasado esto, y es que nada como decir “me quiero cambiar de trabajo” para que se abran millones de corazones generosos a nuestros pies. Esta generosidad no es de sangre ni de órganos ni sale en la tele bajo el telón de una inocentada, y sólo funciona con la gente que tiene buena actitud, que responde exactamente igual con el único verbo posible de causar un efecto así, “ser generoso”.
Así, lo menos recomendable en estas situaciones de “cambio” es dejar las cosas al azar.
Cuando digo azar, me refiero a que para conseguir un nuevo trabajo la primera parte, el trabajo de campo, consiste en formarse, estudiar, mejorar, crecer y ESTAR EN EL MOMENTO Y LUGAR ADECUADO para que ese cambio tenga lugar.
Como siempre digo: “La suerte no existe. Pasa cada día un ratito por delante de nosotros esperando que estemos listos para abrazarla”.
A ver qué opináis vosotros.
¿Os ha ocurrido algo así? ¿Compartís conmigo la generosidad española en el ámbito laboral? ¿Os estáis preparando para abrazar la suerte que está llamando a nuestras puertas?

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